Me gusta ser la fuente
de energía del equipo, y todos debemos poner de nuestra parte para poder hacer
que cualquier esfuerzo del grupo valga la pena, jamás se podrá lograr un
resultado positivo si no se muestra entusiasmo en lo que realizamos, ya que
esta es la clave del éxito. Estar preparada para una reunión me libera de
reparar errores futuros y pasar momentos incomodos con el personal.
No se puede dar lo que
no se tiene y para aumentar la capacidad de un compañero de equipo, hay que
trabajar en uno mismo para poder lograrlo.
Hay que servir de ejemplo para los demás y cumplir con los objetivos
para poder demandar el mismo esfuerzo de los integrantes del grupo. Como dice Maxwell, en varios de sus textos,
para llegar a ser un jugador de equipo disciplinado es necesario reforzar los
hábitos de trabajo, tener disciplina para tomar las decisiones correctas en el momento correcto,
aceptar el desafío y controlar lo que decimos y como lo decimos. Algo que se relaciona con la teoría de los
gansos, ser asertivos con lo que se expresa en todo momento, ya que una actitud
negativa desanima a todo el grupo y hace que cada miembro pierda interés en las
tareas asignadas.
Tener presente que
aunque se tenga la capacidad para realizar una tarea, varias opiniones nos
pueden brindar la ventaja de observar posibles soluciones y resultados, porque
tener una sola opción nos cierra todo un abanico de ideas, que al final nos
puede ayudar a ahorrar tiempo y bajar los costos de operación. Al valorar cada integrante del grupo y no
descartar capacidad de otros, hacemos que se sientan apreciados e importantes,
que se genere compromiso. Recordar que
nunca se debe tomar el mérito de los talentos de su compañero, ya que puede
causar confrontaciones entre el equipo.
Cultivar mejores relaciones en el trabajo facilita en su totalidad el
desempeño diario.
Al mostrar respeto,
recibiremos respeto. La confianza es el
fundamento del liderazgo y es parte esencial de las relaciones
interpersonales. Se deben respetar las
políticas internas de la empresa, pero siempre se debe pensar en el bien común,
promoviendo lealtad y honestidad ante posibles errores de la operación.
Soy un coordinador, me
considero un líder natural, pero me frustra cuando se tiene que rastrear paso a
paso lo que cada integrante desarrolla.
Considero que todos somos adultos y debemos tener un nivel de compromiso
alto, para cualquier función que se desempeñe por simple que parezca.
En un examen realizado
en el Incae sobre los estilos de aprendizaje, se me clasificó como
acomodador, con habilidades para llevar
a cabo proyectos, orientados a la acción, no me importan los riesgos y tengo la
habilidad de adaptarme a las circunstancias de forma inmediata. Este perfil me describe a la perfección ya
que aprendo por tanteo y error.
En conclusión estoy en
un constante aprendizaje y necesito desarrollar empatía por los miembros del
equipo que no tienen las mismas habilidades, como hacen los gansos, cuando uno
se enferma, salen dos y lo protegen hasta que
el ganso sane o muera, después siguen su camino. En lo personal esta es la parte que más cuesta,
en un mundo de constante movimiento, todos debemos estar al nivel que la
industria exige sin olvidar el factor humano.
Segundo, por supuesto,
tener en cuenta que si todos fuéramos iguales esta vida sería extremadamente
aburrida y sin los placenteros vaivenes que nos hacen descubrir lo hermoso que
es despertar cada día.
¿Considera interesante
saber cuál es su estilo de aprendizaje para imprentar trabajos de grupo? ¿Algúna vez escucho sobre estas pruebas?
Recuerde, es
importante determinar las fortalezas y debilidades que se puedan tener con
respecto a los miembros del grupo, esto hace que se comprendan mejor entre sí.
Adjunto el resultado de mis pruebas.
Pitha7, (11 febrero, 2009). Estilos de aprendizaje: Divergente, asimilador, convergente
y acomodador. Recuperado en: http://pitha7.wordpress.com/2009/02/




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