lunes, 26 de noviembre de 2012

Inteligencia emocional vs cerebro reptil


El Cerebro reptil que todos poseemos...


El uso de este cerebro proporciona la formación de hábitos mediante una acción repetida, hasta que se organizan y se estructuran en nuestro diario vivir. Dentro del campo educativo el sistema reptil tiene su implicación, puesto que están involucradas las acciones tales como: rutinas, valores, movimiento, espacio, territorio, condicionamiento, entre otras.  Estas formas son inculcadas desde nuestra niñez y a lo largo de los acontecimientos que vivimos, las personas con que nos relacionamos y las experiencias que nos han marcado, esto determina nuestra forma de reaccionar a momentos de frustración o que creemos que nuestra vida esta en peligro.   Estos patrones pueden ser modificados, pero requieren de mucha terapia y estudio psiquiátrico para poder encontrar un balance.

La imitación es otra manifestación del cerebro reptil, es el caso del adolescente que quiere ocupar un lugar en la sociedad e imita moda, ritos, léxico, valores, hábitos y costumbres.

Dentro de la concepción del análisis transaccional es la acción del padre para reafirmar las decisiones tomadas: "cómo vivirás en el futuro" y velar por "la fidelidad del guión de la vida o plan de vida". Aún cuando estas decisiones son hechas desde el estado niño, bajo presión y en cualquier etapa evolutiva del individuo, siguen un sentido mínimo que les pauta el cerebro reptil: cuerpo, columna vertebral, rutinas, valores, imitaciones, rituales, territorio, tiempo, ritmo y eventos de la existencia misma de cualquier emoción y reacción que podamos mostrar a los demás.

Este cerebro permite que el individuo imite y supere los paradigmas establecidos, en cuanto a inteligencia mínima se refiere

Los patrones de comportamiento: Los vamos adquiriendo a lo largo de la vida, incluso aquellos que nos enseñaron  nuestros padres, abuelos tíos, maestros, en fin las personas más significativas, y es una forma de ir fijando valores y principios que nos potencian, fortalecen nuestra personalidad.

Nuestras emociones mal canalizadas afectan toda nuestra salud, y debemos aprender a exteriorizar nuestras frustraciones con ejercicio y otras actividades que nos eleven el nivel de endorfinas. 
  






Referencia

Clase del viernes anterior con el Profesor Berny Solano Solano

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